miércoles, 29 de febrero de 2012

REFLEXIONES EN RELACIÓN AL PROCESO LECTOR Después de leer lo correspondiente a la didáctica de la lectura según la legislación vigente, he madurado una manera de llevarla a cabo, concretamente en mi aula de primer curso de Primaria. • Voy a referirme fundamentalmente a la cuestión de la distribución horaria. Respetando la normativa referida a la lectura, que estima una dedicación total a esta actividad de cinco horas semanales, considero que la distribución de este tiempo debería ser de la siguiente manera: A) En primer lugar habría que llevar a cabo lo que yo llamaría la “globalización del proceso lector”; es decir, no considerar la lectura como algo aislado en el proceso de aprendizaje, sino como una técnica que se debe insertar en cada una de las áreas. Por eso propongo que cada día, y en cada área, se dediquen aproximadamente quince minutos a la práctica del proceso lector en relación a los contenidos que se están trabajando en ese momento. Esto haría que se produjera una mejoría tanto en las habilidades lectoras como en la consecución de los objetivos curriculares. B) En segundo lugar habría que dedicar un tiempo específico al análisis en el aula de lecturas concretas, trabajando la comprensión lectora referida a cada una de esas lecturas. Yo propongo trabajar una lectura en semana, dedicando una hora en total de tiempo a ella. Lógicamente, como estoy hablando del primer curso de Primaria, las preguntas de comprensión lectora serán de las denominadas “literales”, ya que las “inferenciales” serían más adecuadas para el segundo ciclo y las “críticas” para el tercero. C) En tercer lugar, y recogiendo las aportaciones de “Doris Gicherman” en relación a la motivación hacia la lectura, sería interesante dedicar un tiempo especial a la lectura de un libro, cuento, revista…etc., como elegido/a libremente por cada alumno o alumna. Esto contribuiría a desarrollar el placer por la lectura, considerándola como algo agradable. Yo dedicaría una hora semanal a este tipo de lectura, que debe hacerse tranquilamente, sin prisas, ya que no es preciso acabar el libro (o el tipo de lectura elegida) en esa hora, sino que se puede continuar en las siguientes sesiones. -Si sumamos todos los tiempos propuestos en cada uno de los tres apartados que acabo de comentar, nos resultará un total de cinco horas semanales que, lógicamente, habría que distribuir equilibradamente a lo largo de la semana. -Aunque yo he hablado del primer ciclo de Educación Primaria, pienso que esta distribución horaria también sería aplicable al segundo y al tercer ciclo, siempre que hubiera un acuerdo previo entre los distintos miembros del profesorado que trabajan en cada ciclo. -Para finalizar, considero que, además de las cinco horas semanales de trabajo en relación al proceso lector con la totalidad del alumnado, sería recomendable dedicar un poco más de tiempo a la lectura con el alumnado que presenta especiales dificultades de aprendizaje, tal y como nos indica la normativa y en especial “Rubiela Aguirre de Ramírez”, que nos resalta además la importancia del diagnóstico individualizado de cada alumno o alumna (y de una correcta solución a cada problemática concreta), más que del tipo de método a seguir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario